Dúo de insomnios

Grillo frota sus patas, noche de frenética romanza. Dispongo, garganta enrojecida declamando párrafos de Hemingway. Sumaremos insomnios y serenatas.
Rotundo portazo y médico de gesto adusto se abalanza sobre mí corporeidad e inyecta sedante. «Duérmete niño…» creo escuchar.
Bruma medicinal, observo a Grillo desmembrado por suela deforme.
Duermo en angustia.

 

Gustavo M. Galliano

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